Branding: el miedo al logo tatuado

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Lo hemos visto con algunas marcas. Seguro que la que primero nos viene a la cabeza es, por ejemplo, Apple o Nike. Logo tatuado, una extraña comunión de la persona con la marca. ¿Un compromiso que traspasa las barreras de lo que sería deseable? ¿Una simple moda de la que algún día te arrepentirás? ¿Un símbolo de los tiempos actuales donde las marcas lo inundan todo? Naomi Klein ya nos lo advirtió en No Logo, ¿no?

El caso es que el otro día en una de las entrevistas que estoy llevando a cabo en Orbea como parte del trabajo de campo, me dijeron que ya habían conocido a una persona con su logo (el de Orbea) tatuado. Y sí, la primera reacción ante este hecho es de… extrañeza, miedo, admiración, no puede ser, orgullo y no sé cuántas otras sensaciones contradictorias. ¿El final del camino es un usuario pegado de tal forma a la marca que se la hace tatuar?

De las diez variables que hemos identificado para categorizar usuarios, una es la sensibilidad hacia la marca. Hay usuarios Orbea al cien por cien mientras que otros no comulgan con esta simbiosis. Un producto, por mucho vínculo emocional con él, por mucho extended self al que pueda servir, no implica un sí o sí constante hacia la marca. En este continuo, desde el desapego completo hasta el logo tatuado, hay muchos puntos intermedios donde se reparten los usuarios.

¿El logo tatuado es el fin de ruta del famoso engagement? ¿O preferimos un vínculo más racional y no tan «exagerado»?  ¿Un lead user con el logo tatuado es más lead user?

La imagen es de Terry Johnston en Flickr.

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2 Comentarios

  1. Venan

    No, un usuario con el logo tatuado no es un lead user ni uno mejor por hacerlo. Personalmente soy fan de Orbea por su calidad y diseño. También lo soy de otras marcas frente a otras en otros ámbitos, pero siempre atraído por el producto, su diseño, calidad y utilidad. Sí, he de reconocer que con Toshiba en portátiles me pasa como con Orbea en bicis, algunos modelos no me van, pero los que sí, son como un flechazo, y sí, tengo una Orbea y un Toshiba de los que estoy encantado.

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    1. Julen Iturbe-Ormaetxe (Autor del artículo)

      Esa frontera que separa la «razón» de la «pasión» es la que supongo provoca el quizá para muchos extraño comportamiento de llegar a tatuarse un logo. La marca comercial se funde con el yo y dota de sentido a la vida de alguien: ¿exagerado? Un vínculo con el producto/marca que da mucho juego para el análisis. Suerte con tu elección de marcas 🙂

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