Zotero, Mendeley, RefWorks: obligatorio el uso de un gestor bibliográfico

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Swirl of books
Vamos con una entrada “técnica”, pero no referida al mundo del MTB sino al de quien investiga y tiene que manejar fuentes académicas con agilidad. Escribo esta entrada porque todavía hoy descubro que hay quienes no utilizan un gestor bibliográfico. Y no, no me veo capaz de “controlar” las fuentes y organizar lo que uno va encontrando sin convertirme en usuario avanzado de alguno de los programas que cito en el título de este post.

Hasta ahora he sido usuario intensivo de Zotero, una alternativa de software de código abierto que me ha servido a la perfección para ordenar mis fuentes. En la medida en que permite añadir los ficheros adjuntos a cada referencia y en que es capaz de indexar muy bien su contenido, Zotero se convierte en el chivato que te cuenta, por si se te había olvidado, quién o quiénes habían dicho eso de lo que casi no te acuerdas por el gran número de referencias que vamos acumulando. Sí, necesito un ayudante al lado que sea capaz de escarbar en los textos y devolverme este tipo de información. Ese es el gestor bibliográfico.

Un gestor bibliográfico básicamente nos aporta no solo el control y clasificación de las fuentes con sus anotaciones y etiquetas correspondientes. También se integra con el procesador de textos para que insertar una referencia sea coser y cantar. En general aparecen como un menú añadido que permite tanto insertar la cita que queramos como generar la bibliografía de manera automática al final del documento de acuerdo con el formato que preferimos (en nuestro caso APA, sexta edición).

En Enpresagintza, nuestra facultad de empresariales de Mondragon Unibertsitatea donde estoy matriculado, parece que han decidido para el curso académico siguiente usar Mendeley. Así que ya he comenzado a aprender a usarlo migrando el contenido que tenía en Zotero. Siempre cuesta este tipo de cambio porque hay una curva de aprendizaje que recorrer. Sin embargo, la primera impresión ha sido la de que las dos herramientas se parecen muchísimo. Tengo que esperar a que la universidad como tal nos proporcione cuentas institucionales porque abren la posibilidad al trabajo colaborativo, tanto con investigadoras/es de nuestra universidad como con los de otras universidades y centros.

Para concluir indicar que más allá de manejar fuentes académicas vía gestor bibliográfico, también veo imprescindible usar un lector de fuentes RSS (Feedly, Inoreader o similar). Precisamente ahora estoy coordinando un equipo piloto de seis investigadores para tratar de consensuar una sistemática de cara a monitorizar aquella información relevante en función de cada interés particular con el fin de ordenarla, clasificarla y filtrarla. En ello estamos pero la infoxicación siempre está ahí como gran nubarrón. Ya lo dijo Eskorbuto hace muchos años: mucha policía, poca diversión. Podemos extrapolar: mucha información, poca eficiencia. O al menos riesgo de que suceda algo así 😉

La imagen es de Juditk en Flickr.

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