¿Demasiado volcado en la tesis doctoral?

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No túnel
Mi buen amigo Iván Marcos Peláez compartía en Facebook un artículo muy recomendable de Yorokobu: Tener una vocación puede ser una mala idea.  En él se reflexiona sobre esa idea obsesiva que se vende hoy en día: encuentra lo que te apasiona y vuélcate en ello hasta el final.  Pues bien, puede que presente serios peligros tal como está montada la sociedad actual. Porque hoy se exige cintura, flexibilidad, atención a los cambios y, en general, un dejar que (hasta cierto punto) las cosas fluyan.

Cita el autor a Viktor Frankl y sus reflexiones en torno al sentido de la vida:

Nos estamos equivocando, porque la búsqueda de sentido, como decía Frankl, es espiritual, adaptable a las circunstancias e individual. Las recetas materialistas, laborales, rígidas, permanentes y colectivas solo servirán para frustrar a la inmensa mayoría. No deberíamos añadir a la ansiedad de millones de personas el mandato de ser genios. Hay que animarlas a encontrar su propio camino, a escoger varios a la vez y a abandonarlos por otros siempre que lo necesiten y les hagan sentirse más felices, seguras y plenas.

¿Un doctorado es un buen reflejo de una vocación? No sé si llega a tanto pero sí que supone, como ya he comentado aquí varias veces, un esfuerzo muy concentrado durante un largo período de tiempo. ¿Quizá excesivo? Desde luego que el riesgo está ahí. Vivir demasiado volcado en la tesis puede acarrear alguna que otra consecuencia nociva para la salud mental y emocional. No es tan raro encontrar fracasos que ves que hacen daño a las personas que los sufren. Bueno, en este sentido debo decir que yo ya vengo de un fracaso anterior porque ya tuve que abandonar en su día mi primer intento de sacar adelante la tesis.

La reflexión de Yorokobu es muy pertinente. Desde luego que cualquier vocación parece necesitar una vía de escape, cualquier pasión pide a gritos alguna actividad que la canalice. Pero hay que encontrar la dosis justa porque jugar todo a una carta nos introduce en una vía de riesgo considerable, tanto en lo personal como en lo profesional. Lo dicho, gracias a Iván por recomendarnos este artículo. Como le contestaba vía Facebook:

Como todo, hay que buscar las dosis justas. Me recuerda a eso que Amalio suele comentar del “enamoramiento” de las ideas propias. Sí, supongo que cierto relativismo en los tiempos que corren no viene mal. A mí, volcado como estoy en el asunto de la tesis doctoral, me pasa ahora mismo que debo ser un pesado del copón 🙂

Y no quería terminar sin reproducir aquí una visión optimista que Frankl trasladaba con su propuesta terapéutica, la logoterapia, en su libro El hombre en busca de sentido:

La logoterapia, consciente de la esencial transitoriedad de la existencia humana, no es pesimista sino activista. Podríamos explicarlo de la siguiente forma: el pesimista se parece a un hombre que día a día arranca la correspondiente hoja del almanaque y observa con miedo y tristeza, cómo se reduce según transcurre el tiempo. La persona activa igualmente arranca las hojas día a día, pero toma notas al dorso. De esa manera recoge y refleja, con orgullo y goce, el arsenal de valores atesorados en esas notas, unas notas escritas a lo largo de una vida vivida intensamente. ¿Qué le importa comprobar que va envejeciendo? ¿Tiene alguna razón para envidiar a los jóvenes, o para sentir nostalgia por la lozanía perdida?

La imagen es de Edu Alpendre en Flickr.

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5 pensamientos en “¿Demasiado volcado en la tesis doctoral?”

  1. No veo ningún conflicto en volcarse en la Tesis Doctoral y focalizar (casi) todos los esfuerzos en ella. Una vez que te decides a hacerla (esa es la decisión clave que hay que tomar en términos de costes de oportunidad), lo mejor que se puede hacer es lo que haces tú ahora: poner todos los huevos en esa única cesta. No hay otra forma de sacar adelante una buena tesis doctoral. Por otra parte, tampoco es cierto que te arriesgues tanto. Tú juegas con un colchón mínimo que te has ganado a pulso, y de la tesis vas a sacar varios sub-productos (no académicos) que van a diversificar tus opciones. El libro es uno de ellos, que mataría por leerme. Lo que estas aprendiendo de fundamentos y técnicas de investigación es un activo súper valioso para tu capacidad de diagnóstico como consultor y lo que sea. Te he leído en otros posts que hablas de que la tesis te lleva a alguna especialización futura en tu trabajo, y yo (con permiso) no lo veo necesariamente así. No te veo a ti constreñido a un tema. Eres curioso y te gusta tocar distintos palos. Seguirás siendo así. Es más divertido. Pero lo que has (des)aprendido con la Tesis (a pesar de que el proceso conlleva también esfuerzos superfluos por tonterías académicas) no te lo quita nadie. En fin, que el “demasiado” del título no lo veo. Haces lo correcto, chaval. Intenta terminarla lo más pronto que puedas, y para eso mantener el foco es clave. Como la extiendas “demasiado” distrayendo objetivos, corres el riesgo de perder fuelle y dejarla. ¡¡animo!!

    1. El final del viaje es junio de 2018: ahí tengo la fecha de defensa de la tesis. El tribunal ya está conformado y solo queda que yo no incumpla la parte que me toca. Este curso académico ha sido de trabajo de campo y no tanto de “teoría”. El 11 de septiembre espero que podamos hacer el taller entre usuarios y marca. A partir de ahí, a escribir y escribir. Desde fuera no sé cómo se verá, pero créeme que ahora mismo estoy bastante fuera de los circuitos “habituales” del mercado. Y sí, me da cierto miedo porque la vuelta será… distinta. Ya no será como antes. En fin, no adelantemos acontecimientos. Gracias por tu comentario, Amalio. Siempre ayuda saber que andas por ahí para dar feedback 😉

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