Tesis doctoral: copias de seguridad, no lo olvides

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Backup Key

Es un consejo básico pero seguiremos asistiendo a pequeños y grandes dramas relacionados con la pérdida de datos vinculados a tesis doctorales. Lo que tenemos entre manos tiene suficiente importancia como para pensar en este pequeño detalle. ¿Cómo te has organizado para asegurar que cuentas con copias de seguridad de todo lo que estás generando?

En principio distinguiría entre tres grandes tipos de contenido:

  • los diversos materiales de soporte que, sí, ya sé que tienen a infinito, pero es lo que hay cuando nos metemos en estos berenjenales jeje
  • el documento en sí de la tesis doctoral (o de la memoria del proyecto de investigación en su momento)
  • las referencias bibliográficas que estés manejando

En cuanto a los primeros supongo que es cuestión de mantener una organización lógica de los mismos. En mi caso trabajo con Dropbox por lo que cuento siempre con una copia de respaldo: los contenidos están en la nube y en local. Yo, por si acaso, como trabajo con dos sistemas operativos, en realidad tengo esos contenidos por triplicado porque las copias locales son dos: una en Windows y otra en Ubuntu, en dos máquinas diferentes.

Respecto al documento en sí de la tesis doctoral, aquí sí que creo que hay que ser muy cauto. Para que os hagáis una idea, ahora mismo mi documento va por las 60.000 palabras y ocupa solo 4,5 Mb. ¿Qué quiero decir con esto? Hay que conseguir que el documento (Word en mi caso) sea “limpio”. Me refiero a imágenes bien dimensionadas e insertadas, organización adecuada de índices automáticos tanto para contenido, ilustraciones o tablas y cosas por el estilo. El documento seguirá engordando y cuando pase de las 100.000 palabras necesitará que no esté lleno de pegotes y caracteres raros. No estaría de más guardar versiones del documento cada cierto tiempo. Mi peor pesadilla es que un día abriera ese documento y que por la razón que fuera me dijera que se ha corrompido. Tierra, trágame.

Por último en cuanto a las referencias bibliográficas, ya lo he comentado por aquí más de una vez: sí o sí hay que usar un gestor biblográfico. En mi caso es Zotero  (por cierto, con nueva versión lanzada en julio pasado) pero podría ser cualquier otro. Si trabajas en local, copias de seguridad cada cierto tiempo. Si lo tienes sincronizado en la nube… ¡también copias de seguridad en local! Se trata de una materia prima demasiado importante como para aumentar las precauciones al máximo.

En fin, solo es un recordatorio de algo que se supone que todos hacemos, pero ya se sabe, del dicho al hecho puede haber un largo trecho. Y el drama, es evidente, podría resultar fatal. Ánimo 🙂

La imagen es de GotCredit en Flickr.

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