¿Por qué el blog es una excepción y no la regla en el doctorado?

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El jueves pasado, el día 18, impartí un webinar para la Escuela de Doctorado de la Universidad Loyola Andalucía, tal como había comentado en un post anterior. Lo titulamos El blog como herramienta para el doctorando. Más abajo dejo acceso a los materiales que preparé. Después de impartirlo, una de las reflexiones más evidentes es: ¿por qué el blog es una excepción y no la regla en el doctorado? Vamos con algunos apuntes al respecto.

Supongo que la primera razón es que quienes evalúan no lo consideren necesario o de valor. Siguiendo el aforismo de dime cómo mides y te diré cómo me comporto, si no “entra para nota”, si no hay incentivo, es muy probable que ni se considere la posibilidad. Claro que cuando se trata de ver el proceso y no solo el resultado, un blog que acompañe durante todo ese tiempo que se va a invertir en cruzar la meta final puede tener sentido, ¿no?

Una segunda cuestión quizá tenga que ver con que la academia sigue viajando en gran parte a lomos de patrones cerrados. Sí, ya sé que encontraremos múltiples referencias a lo “open”, pero pudiera ser que el estándar sea, de lejos, un modelo de ciencia que no se siente cómodo compartiendo lo que hace hasta que no hay un resultado final. El miedo a que me copien sigue presente.

Por esto último, creo que hay un tercer factor que tiene que ver con la actitud personal ante lo abierto. Entiendo que hay quien no se sienta cómoda/o abriendo la puerta de su trabajo para que cualquiera pueda ver lo que se está haciendo. Las personas somos diferentes y hay que respetar esa diversidad.

Otra razón práctica es que requiere tiempo. Tomar la decisión de abrir un blog es difícil a sabiendas de que habrá otro montón de tareas en paralelo con un grado de exigencia importante. ¿Ya voy a disponer del tiempo suficiente para mantener un ritmo digno de publicación de artículos ? ¿Me merece la pena el esfuerzo? Ante la duda, no es raro decidir que mejor si priorizo y no me autoimpongo obligaciones que no sé si voy a ser capaz de cumplir.

Ahora bien, dicho todo lo anterior, ¿de verdad que no aporta valor un blog en el doctorado? Ya, claro, qué voy a decir yo que tengo uno abierto. Sí, pero al margen de este pequeño detalle, ¿no creéis que proporciona una visión complementaria a la del documento final de la tesis con la que concluye el proceso? Tenía que venderlo, ¿no?

Como decía, os dejo aquí acceso al material que he utilizado para el webinar.

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6 comentarios sobre “¿Por qué el blog es una excepción y no la regla en el doctorado?”

  1. Excelente esfuerzo que apunta de forma amena al tema de mostrar el proceso de aprendizaje antes que el resultado. No es poca virtud esta, la de mostrar que vamos siendo y el que se llegue a “ser” es posible por el camino. La herramienta..mejor aún, me ha dado la motivación necesaria para culminar una tarea pendiente.

  2. Puede que estés marcando tendencia, al menos para un pequeño segmento que quiera diferenciarse. El problema es que si el blog puntúa en el doctorado, habrá un elemento más para evaluar. Y hacen falta conocimientos y una metodología. Y más tiempo…

    Pensaba en esto mientras leía tu presentación (por cierto, que me sonrojé con la sorpresa de las recomendaciones, gracias!) y me acordé de aquellos tiempos lejanos en que me tocó la selectividad. De aquella una de las pruebas, y que puntuaba bastante, era una conferencia para la daban una hoja de papel (algo más de una cuartilla) para que tomaras nota. Y no entraba mucho, había que saber sintetizar. Luego te daban un A3 para desarrollar a tu manera la conferencia. Y al final se entregaban las dos cosas.

    No sé en qué momento desapareció esta prueba, pero exigía una serie de habilidades y competencias que no vendría nada mal potenciar hoy en día. En fin, debe ser la edad que me está volviendo un poco batallitas. Yo creo que me vino a la cabeza por el ejercicio final, que me parece muy acertado, aunque me he quedado con la duda de que tal respondieron a él.

    Mi impresión es de que estás haciendo un doble doctorado por lo que incluye de metodologías y aprendizajes. Por no hablar de nuevos enfoques en consultoría 🙂

    1. Bueno, sin perder la humildad. Dedicar tres años a investigar algo con lo que disfrutes quizá no tenga tanto mérito. Lo que se sí obliga es la necesidad de volcarlo en un formato relativamente rígido, pero del cual también acabas aprendiendo. Yo creo que me ha servido para entender que un resultado final digno necesita cierto esfuerzo metodológico. El inconveniente es que, durante un tiempo, te vuelves “monotema” jejeje.

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