La marca como plataforma

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Las comunidades muchas veces preexisten a los mercados. El MTB siempre fue un ejemplo: en los años 70 del siglo pasado una comunidad de bikers en el condado de Marin, allá en California, se reunía para dar rienda suelta a su hobby: lanzarse por las laderas del Monte Tamalpaís con sus bicicletas. Como no había “producto” pensado para ello, se lo inventaron. Luego llegó la industria por detrás y lanzó al mercado la Stumpjumper, la “primera” MTB, de la mano de Specialized. La comunidad preexistía al mercado.

Claro que las marcas han avanzado ocupando gran parte del imaginario colectivo de las sociedades contemporáneas. Hoy (casi) todo viene revestido de marca. Desde la commodity al producto, luego a los servicios y finalmente a la experiencia “memorable”. La marca avanza y se cuela en lo que somos y pensamos. Y ahí juega un papel a veces alabado y a veces odiado. Es lo que hay.

¿Debería recorrer la marca parte del camino andado y ponerse al servicio de las comunidades que hay detrás? Bufff, tela esta reflexión. La marca está para hacer negocio, para que sus ventas crezcan y sus márgenes también. Y hay quien dice que miedo da que ahora las marcas se pongan “al servicio de” porque no dejará de ser otra táctica para llenar más y más los bolsillos.

Sin embargo, hay ejemplos estupendos para explicar el servicio de la marca a la comunidad. Wikiloc es uno de los que más utilizo. Porque Wikiloc, caso de no existir, habría que inventarlo como servicio público. Un lugar donde compartir nuestras salidas en bici por el monte (y muchas otras prácticas, claro está). Pero llegó Strava, una engrasada maquinaria para disponer de los datos de todos nosotros. Con unas dosis adecuadas de fomentar el pique y funcionalidades de red social, se come el mundo. Sí, nos dirá que es “plataforma” en cuanto descubra que eso le sirve para el negocio. No hay duda alguna. Y caeremos dentro del redil aportando datos para que el negocio crezca.

¿No hay vuelta atrás y las marcas deben jugar a las plataformas porque es lo que sirve al negocio? ¿Un simple medio para un fin? ¿O todavía debemos ilusionarnos como más Wikilocs movidos seguramente por otros valores?

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7 comentarios sobre “La marca como plataforma”

  1. La combinación de Wikiloc + Oruxmaps + un móvil de 10 años + batería externa de 10 Ah me ha dado algunos de mis mejores momentos en la bici. Esos en los que descubres sitios maravillosos y donde el segmento es un concepto absurdo.

    Hace años, en una comida con amigos nacidos en los 60 , hablábamos del momento ya cercano en el que el concepto de “estar perdido” dejara de tener significado. Para nosotros es especialmente satisfactorio porque hemos vivido los tiempos en los que saber leer los mapas era importante.

    Strava tiene sentido mientras existen posibilidades de mejora, mientras se entrena. Pero llega un momento en el que ya no se mejora más. Recordemos que este es un deporte de viejos (de provectos incluso 😉 y constatar que en años sucesivos voy añadiéndole segundos a esa subida cerca de casa no es muy agradable…

    1. Lo de Strava es un boom increíble. No sé si parará o no porque cada vez hay más datos por todas partes y parece que la gente está encantada con compartirlos. Habrá que ver si revienta todo esto por algún sitio. Ya podemos ser carcas del baby boom, que, de momento, no veo a gente dándose de baja. Sobre todo porque siempre te puedes comparar con los de tu franja de edad para decir eso de “pues no parece que ando tan mal” 😉

      1. ¿Realmente se comparten los datos de Strava?
        DRAE compartir:
        1. tr. Repartir, dividir, distribuir algo en partes.
        2. tr. Participar en algo.
        si nadie mira mis datos… ¿los estoy compartiendo? ¿con quién? ¿Participo en una suma gigante? A veces, ni yo mismo miro mis parciales. Si, ya sé que paso a ser una fracción dentro de un sumatorio, pero… ¿con qué utilidad real? ¿Mirará los datos la diputación para ampliar los bidegorris por donde más gente pase? ¿mirará los datos orbea para saber cuando se romperá mi bici?
        La semana pasada hice uno de mis trayectos habituales con una eléctrica: 1/8 del tiempo en un segmento de 5km, con un desnivel de 150m en uno de ellos. Strava no supo que estaba usando otra bici. ¿Pensarán que me dopo? ¿recibiré anuncios de EPO para abuelos en mi movil?
        ¡Qué desazón!

        1. Los compartimos con Strava. O sea, alimentamos su negocio, basado en datos. Strava le venderá tus datos y los míos, no hay duda alguna. Ten en cuenta que ahora mismo Strava ha conseguido dos fuentes de ingresos: el usuario Premium y cualquier institución que quiera saber de quienes andan en bici.
          Y sí, no te preocupes, que sus algoritmos sabrán que lo hiciste con la bici eléctrica 😉

  2. Rotundamente Julen, las marcas deben recorrer ese camino con la comunidad. Hay una cosa importante Julen, las marcas existen porque existen las comunidades y éstas, en buena manera, se sienten relacionadas con la marca porque resuelve sus necesidades y además siente que le es útil y puede perdirle cosas. Si las marcas no comprenden que son las comunidades las que alimentan la marca y las que les llenan de significados y relaciones, entonces no son marcas. Son “artefactos” sin más.

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