La experiencia de defensa de la tesis doctoral

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Tesi aurkezpena Julen Iturbe-6

La academia es la academia y está repleta de formalismos. Entiendo que el acto de defensa de una tesis doctoral es la culminación formal de un camino bastante largo y es lógico que ese evento venga rodeado de ciertos rituales. Para quienes no hacemos carrera académica puede resultar un tanto extraño todo este oropel, pero lo aceptamos. Sabíamos de las normas con las que se juega esta partida y no quedaba sino aceptarlas. Pero también creo que conviene escarbar un poco y hacer una lectura crítica.

Con la solemnidad de que se rodea el acto, es lógico pensar que habrá quien se ponga de los nervios. Las formas de tratamiento, señor doctoranda/o y cosas así, elevan el listón de la seriedad. Insisto, será que esas tienen que ser las formas, pero preferiría que se planteara más como ese momento de disfrutar exponiendo lo que tanto te apasiona y para lo que necesitas una dosis extra de seguridad en ti mismo. En mi caso era evidente que no me iba a poner nervioso porque ya no estamos para estas cosas, pero la gestión de los espacios, el tribunal arriba y el público abajo, la formalidad de las palabras y la solemnidad que rodea todo lo acercan el acto de defensa a algo más propio de épocas pretéritas.

Creo sinceramente que el formato debería ser más abierto. El trabajo realizado merece un feedback más amplio que el que proviene de los miembros del tribunal y de quienes estén presentes en la sala y estén en posesión de un título de doctor o doctora. La revisión del trabajo es, a fin de cuentas, el punto de partida para avanzar en la investigación.

No entiendo que por normas de nuestra universidad el streaming se cortara en el momento de la valoración del tribunal y de las preguntas. Quizá fuera error mío por no solicitar autorización. Sencillamente pensé que el streaming abarcaba el acto completo. Ni se me ocurrió pensar que solo se abría para la parte expositiva. Lo tendré en cuenta cuando me plantee un segundo doctorado 😉

Quise contar demasiadas cosas en poco tiempo. Error típico donde los haya. Aunque supongo que transmití más o menos lo fundamental, para nada me quedé a gusto con la exposición en sí. En fin, lo hecho, hecho está. Tomé notas del más que interesante feedback que me dieron las cinco personas del tribunal. Eso estuvo muy bien. Pero quizá saqué todavía más réditos de las conversaciones posteriores durante la comida, en una situación mucho más informal.

Sí, fue un día que uno guardará en el recuerdo con Twitter y Facebook echando humo. Gracias, muchas gracias. Cruzada la raya, toca pensar en lo que hacer en el futuro a partir del doctorado. Alguna forma de continuidad tengo que darle. Hay que hablar con Orbea, tengo que empezar a preparar el libro y montar un nuevo sitio web para albergar contenidos relacionados con el objeto de investigación. Me tengo que organizar. Poco a poco.

Sí, seguimos en ruta, de eso no tengo duda alguna. Ya iremos compartiendo las decisiones que vayamos tomando. Lo dicho, muchas gracias.

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9 comentarios sobre “La experiencia de defensa de la tesis doctoral”

  1. Al no contar con que se acababa la emisión, fue como estar en el cine en lo mejor de la película y que se corte la emisión cuando se inicia el desenlace. Personalmente tenía también curiosidad por el tipo de preguntas del tribunal. Pero bueno, tendremos el libro y el nuevo sitio web 😊

    No sé si sufrías mucho por exponer sentado, pero se te veía relajado y disfrutando. Y muy sonriente. Lo de transmitir tu pasión por la investigación también lo puedes considerar un reto conseguido. No será (de momento) Noruega, pero seguro que habrá otras formas de auto premiarte.

    De nuevo enhorabuena Julen. Un beso.

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